China pone a prueba la ambición de dominio global de Budweiser

En esta polvorienta ciudad del interior rural de China, donde los restaurantes sirven cola de cerdo y cuello de pato, apenas se ven rastros del mundo occidental. Pero los turistas reconocerían una cerveza que se está abriendo camino aquí: Budweiser, producida en una planta de última generación construida debajo de un templo.

Carteles publicitarios para la marca estadounidense de 137 años de antigüedad cubren las ventanas de una sala de banquetes, promocionando el año de la serpiente. En una estrecha calle trasera, tres restaurantes sirven Budweiser. "La fabrican en Ziyang. Estoy muy orgulloso", dice Li Mei, gerente de uno de los restaurantes.





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